Breve historia del material de esquí

MATERIAL

 

Desde que en 1850 se comenzaron a bajar laderas en Noruega como medio de diversión, el material duro y las vestimentas han sufrido una importante metamorfosis tecnológica.

Es evidente que para practicar un deporte se hace necesario contar con un equipamiento adecuado, pero esto llevado al esquí se traduce a prácticamente indispensable.

En primer lugar por la evidencia de que sin algo en los pies no se puede deslizar de manera eficaz y segundo debido a las condiciones climatológicas en la montaña, más aún en invierno.

Los elementos principales para esquiar son los esquís con sus fijaciones, las botas y los bastones.

El equipamiento secundario consta de anorak, pantalones, gafas y guantes.

 

ESQUÍS

 

En los principios se fabricaban de una sola madera y su principal virtud debía ser la resistencia para durar muchos años.

Posteriormente se les fueron acoplando cantos para agarrar en el hielo y en nieve dura.

Los esquís se convirtieron en una serie de capas desde la base (suela) hasta la parte más alta donde está colocada la placa o la fijación y se comenzaron a mezclar diferentes tipos de madera como el abeto, el fresno, la haya, el arce o el álamo.

También a partir de los años ’70 se comenzaron a construir esquís con materiales como el aluminio, el titanio o el magnesio además de con fibras como la de vidrio, el kevlar o el carbono. El objetivo era reforzar a la madera. Se construían a base de adherir unas láminas con otras que podían estar en posición vertical u horizontal dependiendo de la finalidad de los mismos.

En los años 90 se comenzaron a desarrollar esquís construidos a base de espuma de poliuretano expandido dentro de una estructura cerrada que era la parte exterior.

Las diferencias entre los esquís tipo “sándwich” o tradicionales y éstos son:

  1. La gran similitud entre los dos esquís de poliuretano en cuanto a su dureza y flexibilidad.

Los esquís producidos tipo “sándwich” deben ser medidos en flexibilidad y dureza para conseguir una pareja lo más parecida posible. Esto es debido a las diferencias entre las maderas y sus protuberancias.

  1. El bajo coste de producción de los fabricados en poliuretano.

Por otro lado conviene saber que prácticamente todos los esquís de gama más alta llevan madera en su núcleo.

 

Actualmente los esquís están meticulosamente diseñados y construidos para que el esquiador baje cómodo y seguro además de estar adaptados al tipo de esquí que éste practica.

 

Otra novedad fue la introducción de las suelas de polietileno ya que consiguieron mejorar el deslizamiento y hacer más fácil la reparación de éstas. En los esquís de gama más alta las suelas se sintetizan y grafitan. Con ello, los esquís de suela negra o grafitados tienen la ventaja de ser algo más rápidos que los otros pero son también más débiles ante cualquier roce y hay que prestarles mayor atención reparándolos  más habitualmente que los de “cera” o de suela tradicional. Es decir, las suelas más caras son más veloces pero también más delicadas

Sobre el año 1995 comenzó la entrada de los esquís con cotas más acentuadas o época “carving”, que aunque en realidad llevaban décadas siendo así, no lo eran de forma tan exagerada. Sin embargo fue cuatro años más tarde cuando se generalizaron y asentaron definitivamente.

El fin era poder trazar las curvas con mayor comodidad realizando así un viraje más cómodo además de efectivo y menos cansado respecto a los anteriores.

Con la entrada de éstos también se ha conseguido acelerar el proceso de aprendizaje de los alumnos debutantes.

En la actualidad los esquís “rocker”, también han facilitado aún más el encadenamiento de los virajes, especialmente para todos los esquiadores excepto los de máximo nivel y competición.

Se trata básicamente de reducir el canto efectivo para que los esquís pivoten evitando así encarrilarse.

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