Por qué conviene esquiar de manera natural, centrada y relajada

Hay esquiadores que disfrutan de nuestro deporte de una manera tensa, agarrotada y de manera antinatural e incluso asimétrica.

Para conseguir esquiar de una manera natural, centrada y relajada se ha de ser capaz de aprovechar el material moderno, ya que nos facilita la entrada en el viraje así como la fase de conducción.

Ante todo se deben economizar movimientos. Los únicos que se pueden percibir son los verticales (ya que regulan el apoyo además de facilitar el cambio) y el leve gesto de muñeca para el clavado.

Existen otras formas más forzadas de esquiar como antiguamente, pero con el fácil material actual aparecido a mediados de los ’90 esa opción es incómoda, cansada e innecesaria.

Llevar en continua tensión la parte alta del tronco (especialmente brazos y hombros) es inapropiado, pero se trata de una acción se elimina conforme se desarrolla equilibrio.

También hay esquiadores que se «agachan» para percibir mayor estabilidad cuando lo realmente importante, es bajar la posición flexionando tobillos, rodillas y cadera a la vez que se mantiene la posición erguida y natural.

Además ésta acción permite regular la presión al esquí y por consiguiente el radio de la curva.

Otra acción incorrecta es la excesiva inclinación (sobre-inclinación), que produce excelentes sensaciones, pero que cuando se sobrepasa es peligrosa.

Acompañando la dirección de los esquís con el cuerpo en posición ligeramente contra-rotada permitirá, además de esquiar de una forma natural, mantener una posición centrada sobre los esquís repartiendo el apoyo en éstos de una manera equilibrada, dosificada y correcta.

Por lo tanto esta es la forma más eficaz y cómoda a la vez de deslizar, y por lo tanto la que se recomienda utilizar.

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