Esquiar de diferentes formas (recursos)

Existen diferentes formas de esquiar, y estas tres opciones están enfocadas a desarrollar habilidad en cualquier situación para disponer de mayor equilibrio, así como de un mayor número de recursos. Consecuentemente el esquiador se encontrará más seguro, tranquilo y convencido cuando disfrute de su esquí normal.

Es conveniente practicarlas en una pista fácil para el nivel del esquiador, así como que alguien le guíe (exceptuando el caso de un sólo esquí).

No es estrictamente necesario saber esquiar de estas formas, pero es cierto que como ejercicios de equilibrio nos serán muy positivas.

Esquiar de espaldas de manera efectiva ha sido posible, en parte, gracias a la llegada de los esquís con doble espátula.

Solventa los casos de enganches o despistes en los que se acaba mirando hacia atrás.

Es más que recomendable el tener la pista controlada. Mejor aún vacía.

Se comenzará con una lógica progresión técnica, similar a la del esquí alpino.

Si pretendemos bajar con los ojos cerrados, el compañero o guía se mantendrá detrás. Así podrá observar toda la bajada y al que prueba el ejercicio.

Irá continuamente dando indicaciones sin parar de hablar.

El objetivo es esquiar como siempre, pero centrándose más en las sensaciones sobre los esquís y lo que siente uno mismo.

Es más sencillo si se comienza con virajes cortos derrapados.

Deslizar con un sólo esquí desarrollará en gran medida la independencia de piernas y el equilibrio en cada una de ellas.

En caso de subir por el telesquí, se desarrolla más habilidad que subiendo en telesilla. Por el contrario, fatiga más.

Con práctica se pueden hacer tanto virajes largos conducidos como cortos pivotados.

El tipo de cambio más sencillo en estos casos es por extensión.

Conviene practicarlo siempre con ambos esquís (derecho e izquierdo).

*Cuando se dominen las 3, pueden realizarse varias al mismo tiempo.

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